La casa de la Virgen

Foto: Luis Burgos
Foto: Luis Burgos

La Casa de la Virgen, propiedad de la Fundación Obra Pía de María Santísima de Araceli, es la sede social de la Real Archicofradía y el lugar donde se exponen los enseres de la Virgen; además de celebrarse en ella asambleas y otros actos de formación.

En el año 1750 se adquirió una casa que estaba en venta en la calle del Maquedano, de esta ciudad, para que sirviera de vivienda y hospedaje al capellán y los hermanos sirvientes del Santuario, que pedían limosna para el culto de la Soberana Imagen. En 1803, con la compra de una cochera, la casa se amplió y se le realizaron unos arreglos en 1808, de los que aún quedan la portada y las puertas de encina de la entrada. 

En la Casa se guardaban los enseres con que contaba la Cofradía y la Obra Pía para el exorno del altar de la Virgen en san Mateo; disponía para este menester, de una habitación con mobiliario propio, donde se encontraba un mueble archivo de 1765 a aún sigue conservándose.

Además del uso de almacén de víveres, también sirvió la casa de hospicio en la ciudad al capellán y hermanos sirvientes, conocidos como "hermanacos", hasta bien entrado el siglo XX, cuando la imagen de la patrona permanecía en Lucena para recibir cultos o por diversas causas. Pero la Casa de la Virgen también sirvió para que los vecinos de los muchos cortijos que entonces existían en nuestros tuvieran un lugar donde alojarse en sus visitas a Lucena o para que las mujeres de los cortijos en avanzado estado de embarazo esperasen el momento de dar a luz cerca de los servicios médicos existentes en la ciudad.

Estos servicios dejaron de prestarse en el transcurso del siglo XX debido a la gran despoblación de los campos, lo que ocasionó 

Foto: Luis Burgos
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un paulatino deterioro del edificio hasta quedar prácticamente en estado ruinoso en los ochenta.

En 1987 siendo capellán de la Obra Pía de María Santísima de Araceli don Félix Vázquez López y hermano mayor de la Real Archicofradía don Francisco López Salamanca, se derribó la construcción existente con el fin de levantar una nueva Casa y sede social. El proyecto fue realizado por el arquitecto lucentino don Manuel Roldan del Valle, a quien por la antigua estructura del edificio, y la carencia de materiales de calidad, le resultó imposible conservar otra cosa que la portada de piedra blanca, aunque sí se mantuvo la tipología de las casas lucentinas.

El 5 de junio de 1990, el obispo de la diócesis, don José Antonio Infantes Florido bendecía la nueva Casa comenzando entonces la ingente tarea de catalogar y recopilar enseres y documentos, tanto los propios de la Archicofradía como los muchos que fueron reunidos allí procedentes de donaciones particulares 

La Casa de la Virgen tiene tres plantas, que se ordenan en torno a un patio central porticado de columnas, cubierto por una montera de vidrio y hierro. En la planta baja se sitúa el salón de actos, dotado con cien butacas, de cuyas paredes cuelgan expuestos los mantos que la Virgen luce en su procesión del primer domingo de mayo. En otro gran salón se exponen los tronos de Nuestra Señora: el del pri¬mer domingo de mayo y el de romerías. En otra sala se muestra el dosel en que fue convertido el trono neogótico construido en 1986; aumentado en 2002 con otras piezas del mismo estilo. Y junto a esta se dispone de sala de asambleas para la Junta de Gobierno, donde se sitúan las insignias principales de la Real Archicofradía.




Foto: Luis Burgos
Foto: Luis Burgos

En la primera planta hay dos salas, la primera con un interesante repertorio de vestidos de la Vir¬gen de Araceli y del Niño, así como otros complementos litúrgicos, candelabros y ánforas. Se exponen también los techos de palio y otras curiosidades, entre las que destacan más de veinte palias bordadas o pintadas, con motivos pasionistas o eucarísticos.

En la segunda sala de esta planta, más reducida, se muestran vasos sagrados, sacras, atriles, candelabros y otros elementos del servicio de altar del Santuario. Es el lugar para recoger antiguos elementos con que los hermanos de la Virgen postulaban por los campos. Existe aquí una selección de vestiduras litúrgicas desde el siglo XVII, encajes antiquísimos, rostrillos de la Virgen y el primer estandarte, sobre seda verde, que tuvo la cofradía a mitad del siglo XVIII. En el centro de la sala, la pieza principal es el original templete de plata así como una excelente colección de piezas de orfebrería, elaboradas en 

Foto: Luis Burgos
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los mejores talleres plateros cordobeses, entre el siglo XVII y la actualidad.

La segunda planta, prácticamente despejada, contiene mesas expositoras y un conjunto de paneles vitrina donde se exponen secciones dedicadas a Coronación Canónica de Nuestra Señora de Araceli, la historia de la Archicofradía,  la carta que dirigió al pueblo aracelitano su santidad Juan XXIII con motivo del año Jubilar y otros documentos de interés.

Una completa colección de grabados y litografías, junto a planchas originales quedan expuestas también en esta planta. Así como cuadros y antiguas fotografías de Nuestra Señora, los techos de palio blanco y bambalinas blanco y rosa, una colección de vestidos de Pastora de la Virgen, otra con vestiduras para la Virgen de la Urna de la Demanda Rica o muestras de flora, rocas y fósiles encontrados en el entorno de la Sierra de Aras.