Fiestas Aracelitanas

 Primer fin de semana Mayo 

 

Las Fiestas Aracelitanas constituyen uno de los momentos más esperados y significativos del calendario religioso y popular de Lucena. Cada primavera, la ciudad se reúne en torno a María Santísima de Araceli para celebrar días de fe, tradición y convivencia que hunden sus raíces en siglos de historia y devoción.

Durante estas jornadas, actos religiosos y celebraciones populares se suceden en honor de la Patrona, congregando a miles de fieles y visitantes que participan en romerías, cultos, ofrendas y procesiones. Todo ello convierte a las Fiestas Aracelitanas en una expresión viva del profundo vínculo entre el pueblo de Lucena y su Madre y Protectora.

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Pregón de Las Glorias de María Santísima de Araceli

Viernes anterior al primer domingo de Mayo

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Ofrenda de Flores

Víspera del Primer Domingo de Mayo

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Solemne Función Religiosa

Primer Domingo de Mayo

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Más Información Solemnísima Procesión

Solemnísima Procesión

Primer Domingo de Mayo

Historia de la semana grande de Lucena

Origen histórico de la celebración

Las Fiestas Aracelitanas hunden sus raíces en los primeros años de devoción a la Virgen de Araceli. Ya en 1563 existen documentos que acreditan la celebración de tres días festivos en honor de la Patrona. En ellos queda reflejado, además, el apoyo explícito del Ayuntamiento de Lucena a estas celebraciones.

Un documento de la época señala incluso medidas para favorecer la fiesta popular, como la exención de ciertos impuestos durante esos días:

«No se ha de pagar sisa de todo lo que se vendiere y comprare en los tres días de la fiesta de Nuestra Señora de Araceli».

Este gesto muestra hasta qué punto las autoridades civiles comprendían la importancia religiosa y social de estas celebraciones para la ciudad.

Rogativas y bajadas extraordinarias

La profunda devoción del pueblo lucentino hacia su Patrona hizo que, en numerosas ocasiones, la imagen fuese trasladada hasta la ciudad para implorar su intercesión en momentos de necesidad.

Así ocurrió en 1589, cuando fue bajada a Lucena a causa de una gran sequía; en 1600, para pedir protección ante una epidemia de peste; o en 1628, en acción de gracias por haber librado a la población de una epidemia de difteria. También en 1841 tuvo lugar una bajada espontánea organizada por el propio pueblo para pedir lluvia.

Estas rogativas muestran cómo la Virgen de Araceli ha sido, a lo largo de los siglos, refugio espiritual y esperanza del pueblo de Lucena.

Organización de las fiestas

Documentos del siglo XVII conservados en el archivo aracelitano recogen los gastos destinados a las celebraciones: fuegos, música, danzas y actos religiosos.

Desde 1672 el Ayuntamiento participó activamente en su organización. Tras la Coronación Canónica de 1948, y especialmente desde 1954, las fiestas adoptaron un programa similar al actual.

Misa de enfermos, ancianos e impedidos

En la tarde del último domingo de abril se celebra la Misa de enfermos, ancianos e impedidos, donde numerosos fieles reciben el Sacramento de la Unción de Enfermos ante la Virgen de Araceli.

Es un acto de fe y consuelo para quienes atraviesan momentos de enfermedad o fragilidad.