1962 - Año Jubilar Aracelitano del IV centenario


El día 13 de Enero de 1962 se desplazaba a Córdoba la Junta de Gobierno de la Cofradía para ser recibida por el Sr. Obispo de la diócesis, Monseñor Fernández-Conde y García del Rebollar. El objeto de la entrevista, además de presentar al Prelado la nueva Junta de Gobierno, era el de efectuar un primer cambio de impresiones respecto a la conmemoración Mariana del 400 Aniversario de la venida de imagen de la Virgen de Araceli.

El Sr. Obispo aceptó presidir personalmente la Junta ejecutiva pro IV Centenario. Seguidamente, y en el curso de la entrevista, trazó las directrices fundamentales que habrían de inspirar la conmemoración, destacando el sentido eminentemente espiritual de la misma, que habría de traducirse en el desarrollo de una auténtica y fecunda labor de apostolado y caridad.

Al objeto de constituir la Junta procuarto centenario de la Virgen de Araceli Monseñor don Manuel Fernández-Conde, visitaba Lucena el día 21 de febrero de 1962. Recibido por la corporación municipal, que presidía don Miguel Álvarez de Sotomayor Antrás, y por la Junta de Gobierno de la Cofradía de María

Santísima de Araceli, en el Salón de Actos del Ayuntamiento comunicaba la grata noticia la concesión, por Su Santidad Juan XXIII, del Año Jubilar para Lucena y la Diócesis cordobesa del 25 de Abril del 1.962 a igual fecha del año 63, de las prerrogativas que después aclararía y la facultad de misa votiva a la Virgen de Araceli en su Santuario.El editorial del la revista Araceli nº 41, de enero-febrero de 1962 hacía pública la alegría que suponía la concesión del Año Jubilar. Y también publicaba copias de dos importantísimos documentos, el rescripto pontificio, o sea, la respuesta escrita del Papa a la petición de indulgencias realizada por el Sr. Obispo




La Virgen bajaba hasta Lucena el 22 de abril, Domingo de Resurrección.

El martes 24 de abril de 1962, el Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo proclamaba solemnemente, en la parroquia de San Mateo, el Año Jubilar Aracelitano que su Santidad el Papa Juan XXIII había concedido a nuestra ciudad.

Dirigida a todos los fieles de la Diócesis, Monseñor Fernández-Conde publicaba una amplia carta pastoral con motivo del IV Centenario de la Virgen de Araceli.

En la tarde del día 25, la Virgen inicia un triunfal recorrido por las parroquias lucentinas. Visitaba entronces Santiago, Nuestra Señora del Carmen y Santo Domingo, volviendo a San Mateo el 1 de mayo. En los triunfales recorridos por los barrios lucentinos, es conveniente recordar una misa de campaña en el Llanete de la Capillita de Jesús, donde la imagen del Nazareno fue sacada al dintel de la puerta; y la visita a la Barriada de la Virgen de Araceli.

Se celebraron las tradicionales Fiestas Aracelitanas, jalonadas de extraordinarios acontecimientos como la exposición de arte sacro local que el día 5 de mayo se inauguraba oficialmente, organizada por la Cofradía, en el Convento de Padres Franciscanos. Asistía al acto el Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo de la Diócesis.

El día de la Virgen se iniciaba con el Solemne de Pontifical que, a las once de la mañana, presidía en la Parroquia de San Mateo el Emmo. y Rvdmo. Sr. Don José Maria Bueno Moreal, Cardenal Arzobispo de Sevilla. Al Ofertorio pronunciaba la homilía el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Manuel Fernández-Conde, Obispo de Córdoba, quien, cargado de amor a la Santísima Virgen de Araceli, puso un nudo de emoción en las naves del templo cuando leyó el mensaje de Su Santidad el Papa Juan XXIII que acababa de recibir del Vaticano.

El lunes día 7 daba comienzo la Novena, en cuyos tres primeros días era predicada por el Rvdmo. Padre José A. de Sobrino, S. J., Provincial de la Compañía de Jesús en Andalucía. El segundo triduo estuvo a cargo del Muy Ilustre Sr. D. Juan Capó, Canónigo de la S. I. Catedral de Córdoba. Y los últimos tres días ocupaba la sagrada Cátedra el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. José María Cirarda, en aquellos años Obispo auxiliar de Sevilla.



El domingo, 27 de mayo, la Virgen de Araceli salía de nuevo a las calles de Lucena para completar las visitas del Año Jubilar. Era trasladada, entonces, al Convento de Carmelitas Descalzas, que se situaba junto a San Mateo, al de Santa Clara, entonces en la calle las Torres, a San Agustín,  al Asilo de ancianos del Valle, al Convento de Padres Franciscanos, pasando ante el Colegio de los Hermanos Maristas, y por último, el martes por la tarde regresaba procesionalmente a San Mateo cerrándose el capítulo de las visitas efectuadas con motivo del IV Centenario y Año Jubilar.


El jueves, 31, fiesta de la Ascensión del Señor, en la parroquia de San Mateo, ante la Virgen de Araceli, recibieron la Primera Comunión todos los niños de Lucena a los que correspondía hacerlo este año.

En la noche del 9 al 10 de junió la Adoración Nocturna española celebró en nuestra ciudad la Vigilia general diocesana de espigas, con asistencia del Excmo. Sr. Obispo de Córdoba, Consejo superior archidiocesano de Sevilla, Consejo superior diocesano y todas las Secciones de la diócesis cordobesa.

La Vigilia, que se llevó a cabo en la Parroquia de San Mateo, a las plantas de Nuestra Señora, finalizó con labendición de los campos ante un altar levantado en el Paseo de Rojas.

El lunes 11 de junio comenzaba la semana sacerdotal que tenía su culminación con la ordenación de todos los sacerdotes de la Diócesis de aquel año. Monseñor Fernández Conde, imponía las Órdenes de 

Tonsura, Órdenes menores, Subdiaconado y Órdenes Sacerdotales, con un total de 74 ordenaciones del Seminario de Córdoba y Congregación de Salesianos, 26 de las cuales fueron sacerdotales.

Finalmente, el domingo 24 de junio, se cerraban las fiestas centenarias celebradas aquel año con el regreso de la Virgen al Santuario de la Sierra de Aras.Tras un año lleno de peregrinaciones, hasta el Santuario de Aras, el domingo 21 de abril de 1963, regresaba de nuevo hasta Lucena Nuestra Señora de Araceli en Romería.

La Clausura Oficial del Año Jubilar Aracelitano tuvo lugar el día 28, domingo. Y contó con la presencia del Excmo. y Rvdmo. Monseñor Antonio Riberi, Nuncio de Su Santidad en España, así como con la del Excmo. Sr. Obispo de la Diócesis.

En la Parroquia de San Mateo el Sr. Nuncio ofició solemne Misa de Pontifical y predicó la homilía, en la que en sentidas palabras hizo un bello resumen de la historia y la actualidad de la devoción aracelitana.

Terminada la Misa de Pontifical, el Sr. Nuncio, el Sr. Obispo, Monseñor Calaboneri, prelado doméstico, y las autoridades se trasladaron al Santuario de Araceli, donde se descubrió una lápida conmemorativa de la visita del Nuncio a Lucena y al Santuario.