Los tronos de la Virgen

Fotos: Joaquín Ferrer
Fotos: Joaquín Ferrer

Desde el último cuarto del siglo XVI se tiene constancia documental de la celebración de procesión de gloria el primer domingo de mayo alrededor del propio Santuario, y solamente por motivos extraordinarios la Virgen bajaba hasta Lucena. Frecuentes debieron ser las rogativas y acciones de gracias correspondientes en esta época. En 1628, diez años después de conseguir el título de ciudad, y tras una epidemia de difteria que asoló a la población, el ayuntamiento acuerda en acción de gracias hacer a la bendita imagen unas andas de plata, y encarga el trabajo al platero cordobés Martín Sánchez de la Cruz. Estas andas, conservadas hoy en la Casa de la Virgen, han llegado en uso hasta nuestra época, y destacan por su elegancia y armonía. Son el arquetipo en que se inspiraron otras andas de similares características. 

En 1864 se hizo una peana para ponerla bajo estas andas de plata de Nuestra Patrona, que realizó el maestro Pedro Romero Ariza por 1515 reales de vellón. En este pedestal, con cuatro cartelas, se representa el anagrama de María, la estrella y el castillo como símbolos del escudo local, en la trasera está inscrito el año de ejecución. Lo doró Antonio López-Cabeza y Lara, quien cobró por su trabajo 1600 reales de vellón, siendo capellán don Rafael de la Torre y Lara. Este tarimón que se acoplaba a las antiguas andas aún se conserva expuesto en las atarazanas del Real Santuario. También se conservan, transformados ahora en dosel de cultos, elementos del trono neogótico con techo de palio en plata Meneses que fue estrenado hacia 1896 junto al traje granate y las bambalinas de terciopelo del mismo color  que fue costeado mediante la recaudación efectuada en funciones de teatro celebradas para  tal fin. Este  trono  estuvo en uso  hasta el año 1973.

Es muy curiosa la existencia de unas parihuelas para llevar a la Virgen entre dos personas, que ya aparecen en un inventario de 1783, realizado por don Fernando Ramírez de Luque y don Luis Repiso Hurtado.

Foto: Joaquín Ferrer
Foto: Joaquín Ferrer

Actualmente, la Virgen de Araceli posee dos tronos para usos distintos, el primero de ellos se usa para las romerías de Bajada y Subida al Santuario, así como para otros posibles traslados. Se realizó en plata y plata sobredorada en 2002 por los orfebres cordobeses Hermanos Lama y es una réplica del templete antiguo. Tiene dicho templete cuatro columnas manieristas sobre pedestales prismáticos, que enmarcan arcos de sección cuadrada, decorados con esgrafiados vegetales. Culmina el conjunto una cúpula semiesférica calada que termina en cruz. La peana se elaboró siguiendo el estilo de la de madera del siglo XIX. Tiene los escudos de Lucena y de la Real Archicofradía, unas cartelas, que muestran los frutos del campo andaluz: espigas, uvas  y aceitunas, así como flores relacionadas con  la devoción a la Virgen: rosas, lirios y azucenas. Los lugares aracelitanos también aparecen en otras cartelas, tales como el propio Santuario, la Primera Cruz, la fuente de la Virgen o la parroquia de san Mateo. El trono es portado por veintidós santeros.

El trono de su día, de mayor tamaño, es portado por treinta y seis santeros. Fue estrenado en 1974 como colofón al XXV Aniversario de la Coronación Canónica, celebrado un año antes, y fue realizado por los orfebres Hermanos Angulo, de esta ciudad. Es de metal plateado y dorado, de estilo barroco, con abundante hojarasca en la canastilla, sobre la que se acomodan tres capillas con las imágenes de Nuestro Padre Jesús Nazareno en el frente, y san José y san Mateo en los costados, realizados en madera tallada, dorada y policromada. En las esquinas posee unos originales velones de orfebrería. Esta típica pieza de la fundición lucentina ilumina cada primer domingo de mayo el trono de la Virgen; junto a cuatro gruesas barras que sostienen el palio de crestería con los motivos heráldicos de la Real Archicofradía y de la ciudad de Lucena.

Foto: Jesús Ruiz "Gitanito"
Foto: Jesús Ruiz "Gitanito"