Ajuar

Las coronas de la Virgen de Araceli, símbolo de su realeza y santidad, forman parte esencial de su iconografía. A lo largo de los siglos, distintas piezas de gran valor artístico y devocional han proclamado su dignidad como Reina de los Cielos.

Las Coronas de la Virgen y del Niño

Significado de la corona en la tradición cristiana

La corona, en nuestra cultura, es símbolo de realeza, dignidad, autoridad y gloria. En la antigüedad era atributo de dioses y héroes, pero en el cristianismo adquiere un significado más profundo: representa santidad y recompensa eterna.

En el caso de la Virgen María, la corona expresa su dignidad como Reina de los Cielos. Según Santo Tomás de Aquino, la maternidad divina es la raíz de todas sus perfecciones y el fundamento de sus privilegios. Por ello la Iglesia la proclama Reina de la Creación, por encima de ángeles y santos.

Iconográficamente, la Coronación de la Virgen —extendida desde el siglo XIII— representa el momento en que, tras la Asunción, María es coronada por Cristo y la Santísima Trinidad. Un célebre mosaico en la basílica de Santa María la Mayor de Roma da testimonio de esta tradición.

Las coronas de la Virgen de Araceli

En las representaciones más antiguas, la Virgen de Araceli aparece siempre coronada. Su ajuar conserva cuatro valiosos juegos de coronas de distintas épocas y estilos:

  • Corona de esmaltes (siglo XVIII), en plata sobredorada y decorada con amatistas.

  • Corona de Calabaza, denominada así por el volumen de sus imperiales.

  • Corona de plata estilo romántico (hacia 1920), obra de los hermanos Ripoll, la de menor tamaño.

  • Corona de Su Día o de la Coronación (1934).

La Corona de la Coronación (1934)

La llamada Corona de Su Día fue realizada por el orfebre sevillano Cayetano González en 1934. Se ejecutó en oro y piedras preciosas, utilizando también joyas y donativos recogidos desde 1924 por la Junta pro-coronación, con autorización del obispo don Adolfo Pérez Muñoz.

Tras varias gestiones y la presentación de dos diseños, se acordó su realización por 14.000 pesetas. Aunque un sabotaje retrasó la entrega, finalmente las coronas fueron concluidas y entregadas el 2 de septiembre de 1934.

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