Romería de Subida
Primer domingo de junio
A las siete y media de la mañana comienza la jornada con la celebración de la Misa de Romeros, momento de recogimiento que marca el inicio de la despedida. Tras ella, la cuadrilla oficial —habitualmente formada por miembros de alguna institución lucentina— inicia la procesión de regreso al Santuario, abriendo un camino cargado de emoción y significado.
En la Puerta de la Mina tiene lugar uno de los instantes más sobrecogedores: la despedida oficial. Allí, entre el silencio contenido y la emoción del gentío que la acompaña, así como de las representaciones oficiales, se produce un adiós que cada año se vive con especial intensidad.
A partir de ese momento, es nuevamente el pueblo aracelitano quien, con fe y entrega, toma a su patrona sobre sus hombros. En un ambiente profundamente devocional, la Virgen de Araceli es llevada de vuelta hacia la Sierra de Aras, recorriendo el camino que la conduce de nuevo a su Santuario.
Solo una parada interrumpe este trayecto: la Primera Cruz, donde se eleva el rezo de la Salve en un gesto de despedida lleno de emoción. Finalmente, la Virgen es depositada en las proximidades del templo, culminando así una jornada en la que la fe, la tradición y el sentimiento del pueblo vuelven a hacerse presentes con toda su fuerza.
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