Romería de Bajada
Penúltimo domingo de Abril
Primorosamente engalanada con su tradicional traje de pastora, Nuestra Señora de Araceli recibe a los peregrinos que, desde primeras horas de la mañana, ascienden hasta el Real Santuario en la Sierra de Aras para celebrar la esperada romería. El entorno serrano se llena de vida, de encuentros familiares y de emoción contenida ante uno de los días más señalados del calendario aracelitano.
La Eucaristía dominical, solemnemente celebrada y acompañada por los cantos del coro, adquiere un carácter profundamente especial. No es una misa más: es la antesala del momento que todos aguardan, la Bajada de la Virgen a su ciudad. En el ambiente se percibe una mezcla de recogimiento y alegría que anticipa la intensidad de la jornada.
A las tres de la tarde, la imagen de la Santísima Virgen hace su aparición en la explanada del Santuario. Un clamor de júbilo estalla entre la multitud que la aclama con vítores, palmas y plegarias. Comienza entonces el descenso por las empinadas cuestas de la sierra, portando el trono de romerías los veintidós santeros de la cuadrilla oficial.
Superado el tramo inicial, es el propio pueblo quien, con fervor y entusiasmo, toma el relevo sobre sus hombros. Entre cantos, rezos y muestras de cariño, la comitiva avanza hacia la ciudad, realizando una emotiva parada en el paraje de la Primera Cruz, donde se entona la Salve en honor a la Patrona.
A las siete de la tarde, en la Puerta de la Mina, el cortejo romero es recibido por autoridades religiosas y civiles junto a una multitud de fieles. Finalmente, al caer la noche, hacia las nueve, la Virgen realiza su triunfal entrada en la parroquia de San Mateo, culminando así una jornada de profunda devoción y alegría compartida.
También podría interesarte



