Patrimonio textil
Las vestiduras de la Virgen
La imagen original
La Santísima Virgen de Araceli es una talla completa realizada en madera de ciprés. Originalmente fue concebida sin Niño y en actitud orante, probablemente con las manos unidas sobre el pecho. Representa a una joven de largo cuello y porte majestuoso, vestida con túnica carmesí de alto talle que cae en pliegues sobre un cielo de nubes sostenido por cinco querubines.
La tradición de vestir a la Virgen
A comienzos del siglo XVII, la moda del manto, saya y corpiño se impuso entre la nobleza. Desde entonces se generalizó la costumbre de vestir las imágenes de culto, convirtiéndose este atuendo en tradición para las tallas marianas.
El conjunto se completaba con rostrillo o guarda rostro, toca, encajes, vuelos de puños —popularmente llamados “puñetas”—, pasamanería y manto, más corto para el altar y más largo para las procesiones públicas.
Con el paso del tiempo, materiales y estilos evolucionaron. En la Casa de la Virgen puede apreciarse esta transformación: desde rostrillos sencillos de encaje hasta complejas piezas de filigrana de plata, culminando en el magnífico rostrillo de gala.
Riqueza textil y donaciones históricas
Los vestidos incorporaron ricas telas procedentes de distintos lugares: rasos de seda, encajes de bolillo, tejidos adamascados, gasas o tisú. Del siglo XVIII se conservan importantes ternos, como el de seda carmesí bordado al estilo cordobés, donado por la duquesa de Medinaceli hacia 1772, o el conjunto de tisú con hilos de plata dorada y sedas.
El traje de Pastora
Durante la Romería de Bajada y en el tiempo de Navidad, la Virgen luce el llamado “traje de Pastora”, una indumentaria que, en su origen, se encuentra más próxima a un traje de camino. La difusión de la devoción a la Divina Pastora en el siglo XVIII influyó en esta denominación y en la consolidación de este tipo de atuendo.
El primer testimonio gráfico conservado en el que la imagen aparece con este traje data de 1800, tras la epidemia de peste, lo que permite situar su uso dentro de la evolución histórica del ajuar de la Virgen.
En la actualidad, la Virgen cuenta con varios trajes de Pastora, realizados en distintas épocas, entre los que destaca el de color verde bordado por el “Taller de María” de la Archicofradía, por su calidad y riqueza ornamental.
Los Mantos
Expresión de devoción y gratitud
Los mantos de la Virgen de Araceli poseen un profundo simbolismo. A lo largo de más de cuatro siglos y medio han sido una de las manifestaciones más visibles del amor y la devoción hacia la Santísima Virgen.
Muchos de los mantos más antiguos son donaciones particulares que reflejan los sentimientos, anhelos y agradecimientos de quienes los ofrecieron. En otras ocasiones, han sido promovidos por hermanos, capellanes o hermanos mayores como proyectos colectivos. En todos los casos, su finalidad ha sido la misma: ornamentar la Imagen como expresión de fe y acción de gracias.
En la Casa de la Virgen se conserva una valiosa muestra de estos mantos históricos, algunos ya retirados del uso por su deterioro, aunque no superen el siglo de antigüedad.
Colores y significado litúrgico
Los colores de los mantos suelen responder al calendario litúrgico y aporta un significado espiritual acorde con el momento celebrado:

MANTO ROSA
En 1998, con motivo del Cincuentenario de la Coronación Canónica de María Santísima de Araceli, don Antonio Muñoz realizó en Córdoba el manto rosa. Este manto está bordado en oro y sedas de colores

MANTO VERDE
El más antiguo es el manto verde, confeccionado hacia 1890 en el taller valenciano de don Mariano Garín. Es un manto de estilo romántico en el que destacan dos preciosos jarrones de azucenas.

MANTO ROJO
En 1896 se realiza el manto rojo, en los talleres Silva de Sevilla. Es un manto de diseño asimétrico que incluye el escudo de la ciudad de Lucena.

MANTO BLANCO
Para la Coronación Canónica, la madre Carmelo, carmelita descalza del convento de San José, confeccionó en 1930 el manto blanco. Dañado por la lluvia en su estreno, fue traspasado a nuevo terciopelo en 1948 para su adecuada conservación.

MANTO AZUL
Don Antonio Sánchez Pérez, un lucentino afincado en Écija, bordó en 1987 el manto azul, de grandes dimensiones, que incluye el anagrama de María en el centro. Está confeccionado con una técnica distinta a los anteriores.
También podría interesarte
